El respaldo es la otra mitad del sofá. A veces se le da menos importancia que al asiento porque recibe menos fricción, pero es igual de visible y contribuye tanto al aspecto general como a la sensación de uso. Cuando el tejido del respaldo envejece o pierde color, todo el conjunto lo acusa.
Esta funda cubre la pieza rectangular del respaldo con el mismo ajuste que si hubiera sido cosida directamente sobre él. Sin holguras extrañas, sin efecto bolsa. Y al ser desenfundable, su mantenimiento es sencillo.
Cordinarla con la funda de asiento da un resultado mucho más completo; el sofá parece renovado de arriba abajo sin haber cambiado nada estructural.