La cuña es una forma muy específica: una pieza que va de más grosor en un extremo a menos en el otro, creando un plano inclinado. Esa inclinación tiene un propósito claro —sujetar la espalda o corregir la profundidad de un asiento demasiado grande— pero también genera un problema: ninguna funda plana le va a quedar bien.
Esta funda se confecciona respetando exactamente esa geometría en pendiente. Cubre todos los laterales sin tensiones ni pliegues en los ángulos porque está construida para esa forma, no adaptada a ella. Tiene sentido tanto para respaldos de sofá con perfil inclinado como para cualquier otra pieza con corte en cuña —bancos, asientos ergonómicos, soportes de lectura— donde el resultado visual importa.